Si mal no recuerdo fue Edgar Allan Poe quién dijo que jamás había visto a un animal auto compadecerse. Y vaya que tenía razón. Hace algunos días me topé con un perro que me recordó mucho a Ninja Can, era harto parecido pero todo blanco y con sus orejas negras, lógicamente no tenía casa, o eso parecía.
Estuvo pitufando con nosotros un buen rato y cuando nos tuvimos que ir lamentablemente nadie se lo pudo llevar a su casa, pero eso a él parecía no importarle. Lo único que quería era que alguien jugara con él un rato y lo apapachara.
Es difícil entender la cosa esta de no poder levantar a todos los perros que uno ve en la calle, y es peor con los que son amigables. Pero es muy importante reconocer hasta donde puede uno ayudar.
Al final el perro agarró su camino y con algo de suerte está bien, ojalá y haya conseguido llegar a su casa por que aunque no tenía collar sí tenía la marca en el cuello.
¿A cuales levantar? Es una pregunta difícil, pero lo importante es estar conciente de que si te lo piensas llevar a tu casa es por que realmente lo puedes ayudar y por que le puedes dar una mejor vida. Recuerda que al final el jamás te pedirá el favor… por que los animales no tienen compasión de si mismos, así les tocó vivir y lo aceptan tal y como es. Eso es ser Zen.
lunes, 28 de julio de 2008
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2 comentarios:
Qué entrada tan padre. Clarita, corta y verdadera.
¡Buena lección la que nos dió Ninja Can II esa noche! Ojalá hayamos alegrado su corazón un ratito que era lo que buscaba.
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