lunes, 28 de julio de 2008

Sei, el perro Zen

Si mal no recuerdo fue Edgar Allan Poe quién dijo que jamás había visto a un animal auto compadecerse. Y vaya que tenía razón. Hace algunos días me topé con un perro que me recordó mucho a Ninja Can, era harto parecido pero todo blanco y con sus orejas negras, lógicamente no tenía casa, o eso parecía.

Estuvo pitufando con nosotros un buen rato y cuando nos tuvimos que ir lamentablemente nadie se lo pudo llevar a su casa, pero eso a él parecía no importarle. Lo único que quería era que alguien jugara con él un rato y lo apapachara.

Es difícil entender la cosa esta de no poder levantar a todos los perros que uno ve en la calle, y es peor con los que son amigables. Pero es muy importante reconocer hasta donde puede uno ayudar.

Al final el perro agarró su camino y con algo de suerte está bien, ojalá y haya conseguido llegar a su casa por que aunque no tenía collar sí tenía la marca en el cuello.

¿A cuales levantar? Es una pregunta difícil, pero lo importante es estar conciente de que si te lo piensas llevar a tu casa es por que realmente lo puedes ayudar y por que le puedes dar una mejor vida. Recuerda que al final el jamás te pedirá el favor… por que los animales no tienen compasión de si mismos, así les tocó vivir y lo aceptan tal y como es. Eso es ser Zen.

sábado, 21 de junio de 2008

Como de la famlia

Supongamos que el mundo es perfecto, y que cuando un perro llega a una casa se convierte realmente en un miembro de la familia. Esto quiere decir que el animal vivirá como un miembro más de la familia. En castellano se traduce como que dormirá en la cama de alguien y no en el piso frío del patio, que comerá la mejor calidad de comida que se le pueda dar (ya lo dijo GloriaPirata, las croquetas son lo mejor) y no las sobras de los demás y lógicamente viajará en el auto familiar no sólo cuando tenga que ir al veterinario o a que lo bañen, por que a fin de cuentas “Spooky es como de la familia”.

A diferentes tipos de perros se les acomodan diferentes tipos de autos. Si tienes uno o hasta dos perros chicos la puedes librar con un auto compacto, cuando el perro es más grande en tamaño o cantidad se necesita un auto más grande para que todos (Spooky y los humanos) vayan cómodos. Y ya cuando tienes un perro gigante, pues no te queda de otra más que una camioneta.

El tema de la seguridad es muy importante por que los autos no están diseñados para protegerlos. Es muy importante ponerles el cinturón de seguridad, ¿cómo? Pues con un arnés especial. Es importante por que en caso de algún impacto lo salvará de salir volando, te salvará a ti de que no te pegue cuando salga volando, y si nadie sale volando evitará que el animal salga corriendo aterrado del auto una vez que se detenga (muchas veces mueren atropellados así por que tienen tanto miedo que sólo corren fuera del auto sin importarles si viene otro y los atropella). También permitirá a los bomberos y/o paramédicos sacarte del auto sin que el fiel Spooky los ataque en caso de que no haya volado como súper can o haya corrido por su vida.

Si no consigues un arnés especial, por lo menos maneja con extrema precaución y está concientes que traer a Spooky suelto, incluso en los asientos traseros, es como traer un niño curioso y muchas veces hiperactivo que no le importa si te tapa la vista o cree que es buena idea darte un lengüetazo cuando planeas rebasar.

Todavía no existen los coches para perros (Nissan tiene un prototipo del que hablaré después) y hasta entonces es nuestra obligación hacer de los viajes lo más cómodos y seguros para ellos por que a fin de cuentas “Spooky es como de la familia”, ¿qué no?